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Claves

Discurso de presentación del director del ICP de los actos del doble aniversario (25/40) del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica

El Profesor José Carlos Conesa, actual Director del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica, presentó el pasado día 14 del presente mes de octubre en la sede central del CSIC, los actos conmemorativos del doble aniversario (25/40) del traslado a la actual sede de Cantoblanco y de su fundación como Instituto del CSIC.
 
Estas son sus palabras:
 
Sra. Secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación,
Sr. Presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas,
Sr. Consejero de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid,
Sr. Rector de la Universidad Autónoma de Madrid,
President of the EFCATS, European Federation of Catalysis Societies, Presidente de la SECAT, Sociedad Española de Catálisis,
Autoridades del CSIC: Vicepresidente de Organización y Relaciones Institucionales, Vicepresidentes adjuntos, Secretarios generales adjuntos, Coordinador del área de Químicas, Directores de Instituto,
Director General de Universidades e Investigación de la Comunidad de Madrid,
Vicerrector de Investigación e Innovación y Decano de Ciencias de la Universidad Autónoma, directores de institutos IMDEA y del Parque Científico de Madrid, demás autoridades,
Exdirectores de nuestro Instituto, personal anterior y actual del mismo, colaboradores, colegas del CSIC y de otras instituciones,

Amigos todos, Buenos días.

Aunque es frase muy manida, quiero expresar mi gran alegría por estar aquí celebrando este doble aniversario del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica; del ICP, como solemos decir para abreviar. Agradezco su presencia en este acto a los componentes de la mesa presidencial, y a cuantos aquí nos acompañan. También a la organización central del CSIC y sus componentes, por prestarnos este lugar para ello, y al equipo del ICP que ha trabajado para organizarlo; como lo ha hecho con el otro evento de nuestra celebración, la sesión científica que tendremos mañana en el Edificio de Biología de la Universidad Autónoma (y doy gracias también a su Facultad de Ciencias por permitirnos usarlo), la cual figura en el tríptico disponible a la entrada y a la que todos estáis invitados.

Agradezco a Juan Francisco García de la Banda, fundador del Instituto, que a pesar de sus años haya viajado hasta aquí para estar con nosotros, y me alegra ver también a directores anteriores del ICP: Javier Soria, Sagrario Mendioroz y Joaquín Pérez Pariente. Echamos de menos a los directores fallecidos, Gojko Kremenič y Antonio Cortés; éste último, que nos dejó hace sólo dos meses. No los olvidamos.

Celebramos pues que hace 40 años el CSIC creó nuestro Instituto. Aunque la catálisis en España es muy anterior; las primeras publicaciones son de 1908, y desde poco más tarde, y hasta nuestra guerra civil, se trabajó en catálisis en laboratorios de la Junta de Ampliación de Estudios e incluso en el edificio del actual Instituto de Química Física Rocasolano. Pero el ICP no viene de una continuación de esos trabajos. Su germen surge a finales de 1952, cuando el Instituto Rocasolano estableció un laboratorio de Catálisis dirigido por García de la Banda. Omito aquí los detalles de su progreso; el hecho es que el 13 de octubre de 1975 se creó el Instituto como tal, y ése es el 40 aniversario que hoy celebramos. Hubimos de seguir aún 15 años en el edificio del Rocasolano, hasta tener uno propio en el campus de la Universidad Autónoma de Madrid, y allá nos fuimos en septiembre de 1990, siendo Javier Soria nuestro Director. De eso se cumplen ahora 25 años; es el otro aniversario que también festejamos.

Aunque en ese traslado tuvimos una pérdida importante, pues el grupo de zeolitas de Avelino Corma, que hizo la tesis en el ICP, no se vino a Cantoblanco, sino que pasó a fundar junto con otros grupos el Instituto de Tecnología Química de Valencia. Éste tuvo como primer Director a Avelino, presente hoy aquí con nosotros, quien tiene hoy gran prestigio internacional y recibió el año pasado el Premio Príncipe de Asturias de Investigación. Así pues el ITQ celebra también ahora, de hecho la semana próxima, su 25 aniversario, y por ello le felicitamos.

El Instituto de Catálisis y Petroleoquímica se integra hoy en el Campus de Excelencia internacional UAM+CSIC, donde colaboramos en docencia y prácticas de grado y de master con la Universidad, y en ésta se defienden la mayoría de nuestras tesis doctorales. El ICP tiene una actividad bien valorada en el Consejo; en 2014 su índice de cumplimiento de objetivos (el PCO) fue el 99.25%, gracias al buen hacer de todo su personal, al que felicito públicamente por ello y agradezco el trabajo que lo hace posible. Parece que también estamos bien valorados en el exterior, pues colaboramos con muchos países de Europa, América, Asia y África. Esto se refleja en la publicación de un número especial de la revista Catalysis Today dedicado a nuestros aniversarios; para él hemos conseguido más de dos docenas de artículos de científicos de 17 países que han pasado por el ICP como doctorandos, postdocs o sabáticos, o que han acogido a nuestros postdocs, o con los que hemos tenido colaboraciones relevantes. Ese número está ya completo y accesible en la web.

Esos artículos reflejan las tres áreas de aplicación que tenemos en el ICP. En primer lugar Energía, donde trabajamos con pilas de combustible o generación de hidrógeno, obtenemos combustibles a partir de biomasa, aprovechamos con fotocatálisis la energía solar o producimos combustibles limpios. En segundo lugar Síntesis química específica, para obtener productos de alto valor añadido o producir compuestos básicos para la industria química, minimizando siempre la generación de subproductos dentro del concepto de química verde. Y en tercer lugar Protección del medio ambiente, purificando las emisiones gaseosas de industrias o vehículos, depurando aguas o el aire ambiente o con remediación de suelos. Trabajamos también en técnicas horizontales, que van desde el diseño de reactores catalíticos automatizados a la modelización cuántica de la catálisis; y resalto especialmente nuestros estudios de catalizadores in situ y operando usando espectroscopías varias (incluyendo las basadas en luz de sincrotrón), o la evolución genéticamente dirigida de enzimas para potenciar su eficacia.

Hablando de enzimas, he de señalar también un rasgo singular de nuestro instituto que se da en muy pocos lugares del mundo: trabajamos tanto con catalizadores heterogéneos inorgánicos como con biocatalizadores. Esto facilita la fertilización cruzada de ideas y métodos, y ha dado ya en nuestro instituto resultados de colaboración muy interesantes. Esta línea de trabajo del ICP tiene una raíz muy antigua; data de los primeros 70, con el envío de Antonio Ballesteros a Estados Unidos para formarse en el manejo de las enzimas. Entonces muchos catalíticos no veían interés en trabajar con ellas; hoy sabemos que se equivocaban, y nuestro departamento de Biocatálisis, que representa ahora una cuarta parte del ICP, es uno de nuestros mejores activos.

En el ICP trabajan hoy unas 200 personas; de ellos, 45 son científicos de plantilla. Son algo menos que los 250 que teníamos hace pocos años, pues también nosotros hemos notado la crisis: bajada en los presupuestos, eliminación sorpresiva de remanentes, escasa o nula reposición de plazas, menos contratos del Ministerio y el CSIC para doctorandos o postdocs, menos fondos públicos en proyectos, etc. Dicen que la situación mejora. Y sí, este año habrá más plazas nuevas de Científico Titular; pero quiero recordar aquí que, igual que no sólo de pan vive el hombre, también no sólo de personal científico viven los institutos. También vivimos de técnicos de laboratorio, personal de talleres, de mantenimiento, administración, informática, almacén … Pero ni se repone aún ese personal, ni éste tiene incentivos como los del personal científico. De eso se quejan, y con razón.

Pues sufrimos las rigideces de lo público. No hablaré ahora de la muy discutida bolsa de trabajo; hoy nos preocupa la recién aprobada Ley de Régimen Jurídico de los Servicios Públicos, de la que nadie tuvo el detalle de informarnos que se avecinaba, y según la cual en unos años el CSIC dejará de ser Agencia Estatal volviendo a ser, quizá, Organismo Autónomo. O la nueva Ley de Procedimiento Administrativo, también llegada por sorpresa y que nos afectará igualmente. Señor Presidente, señora Secretaria de Estado, nos tememos que estos cambios aumenten esas rigideces; y éstas nos ponen más difícil competir con otras instituciones y países a la hora de conseguir proyectos europeos o contratos, de retener nuestros científicos ERC o de conseguir, sobre todo si no somos institutos mixtos, acreditaciones Severo Ochoa. Aun así nos esforzaremos, pues los científicos somos unos funcionarios atípicos: continuamente luchamos por conseguir fuera los dineros que no nos asignan aquí nuestros superiores en los presupuestos, para así, una vez conseguidos esos fondos, poder trabajar mucho más.

Pero hoy no es un día para lamentarse, sino para celebrar que estamos vivos y activos. Por suerte, en el ICP vamos capeando el temporal gracias, entre otras cosas, a nuestra relación con la industria. En efecto, los fondos que conseguimos por contratos casi igualan a los que obtenemos por proyectos del Plan Nacional, regionales y europeos; tenemos media docena de patentes activas licenciadas, y hemos generado tres empresas spin-off en los últimos 15 años. Y si, aun habiendo surgido de un instituto de investigación básica, tenemos también esta orientación aplicada es porque ya en los años 60 García de la Banda impulsó a jóvenes doctores para hacer postdocs en el extranjero no sólo en buenas universidades, para profundizar en temas fundamentales, sino también en empresas; cosa inusual entonces. Él sabía bien que ambas orientaciones son caras de la misma moneda.

Y de estas dos caras de la catálisis, básica y aplicada, es buen símbolo el logo de nuestro Instituto, que como vemos representa la molécula de amoníaco. Porque el amoníaco tiene un significado notable en catálisis. Su síntesis fue el primer proceso catalítico industrial a gran escala en el mundo, y es vital para la agricultura al ser la base de los abonos nitrogenados. Por otro lado el estudio fundamental de esa reacción con técnicas físicas avanzadas fue un factor crucial para que le dieran en 2007 el premio Nobel de Química al físico alemán Gerhard Ertl. El amoníaco tiene además aplicación en catálisis: para eliminar óxidos de nitrógeno, en la amoxidación catalítica selectiva que produce el monómero acrilonitrilo o como forma de almacenar hidrógeno; temas estos tres que se inscriben en las tres líneas de nuestro instituto (medio ambiente, síntesis química y energía) y en los que se ha trabajado o se trabaja en el ICP.

Este logo, pues, nos recuerda las dos caras de la catálisis, básica y aplicada, que tanto impulsó García de la Banda desde nuestros orígenes y en cuyo cultivo seguimos. Por eso quiero, para terminar, llamar aquí a Juan Francisco García de la Banda para que reciba, en forma de versión 3D de nuestro logo dedicada a él, el reconocimiento que como creador nuestro merece. Juan, por favor…  (entrega a García de la Banda del modelo 3D del logo del ICP)

Y esto es todo. Muchas gracias a todos por su atención.
 
Cultura Científica y Comunicación (ICP-CSIC)
CCC 2015/010
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