Lo más leido

  • El nuevo presidente del CSIC(676926)leer más
  • Artículo VIP en Angewandte Chemie International Edition(207137)leer más
  • 2012 Año Internacional de la Energía Sostenible para Todos(168959)leer más
  • Revisión en Chemical Rewiews(140405)leer más
  • Investigadores del ICP en Etiopía(135486)leer más

Claves

La divulgación. El color de la ciencia (2)

La cultura científica

Podemos decir que la cultura científica surge en Europa como a mediados del siglo XIX, siempre vinculada al poder político. De esta forma la comunicación de los avances científicos se efectuaba, fundamentalmente, entre pares y aunque ha variado con el paso del tiempo este modelo sigue imperando en la formulación de requerimientos por parte de las sociedades contemporáneas, donde la actividad científica está institucionalizada, financiada en gran medida por el Estado y manteniendo estrechas conexiones con otras instituciones de carácter privado. Siendo ello la principal causa de una deficiente difusión de la cultura científica.
 
Varias razones se ponen de manifiesto, la aplicación de una política de clases en los planes educativos y de difusión, lacras de una tradición señorial, así como carencias en la formación de educadores y divulgadores a varios niveles. Por consiguiente, los conocimientos deseables y adecuados varían considerablemente entre los distintos estratos sociales.
 
La creencia religiosa, junto con el dominio señorial y una tradición muy arraigada del saber corporativo, han contribuido a desvalorizar secularmente los hallazgos científicos, desde el siglo XVII. Esto muy a pesar de los intentos reformadores de la Ilustración y el Liberalismo que han tenido escasa presencia política e histórica en España, donde siempre han prevalecido las corrientes conservadoras opuestas al espíritu modernizador que sostenía la importancia de las ciencias. Puede sorprender, pero hasta bien entrado el siglo XX, en nuestro país, hubo saberes prohibidos y se establecieron habilidades aconsejadas y desaconsejadas de acuerdo con cada clase social.
 
La cultura científica es la comprensión de la dinámica social de la ciencia, en una interrelación de productores de conocimientos científicos con la sociedad a la que pertenecen, ambos como partícipes del devenir de la cultura en general, formuladores de significados cuyos orígenes y justificaciones provienen desde distintas prácticas, intereses, códigos normativos y relaciones de poder, entendiéndose como un devenir continuo.
 
Es necesario discutir la interconexión entre los distintos procedimientos de construcción de la cultura científica de la sociedad, donde intervienen tanto los procesos de comunicación de los resultados como los valores científicos, el conocimiento popular, la percepción social de las controversias entre expertos, o la construcción social de interpretaciones sobre distintos aspectos relativos al conocimiento mismo.
 
La cultura científica de la sociedad se concreta en como los individuos se relacionan con la actividad científica. Una persona con cultura científica requiere contar con información pero también con una preparación y habilidades que le permitan situar el conocimiento en su esencia y su sentido. Entendemos que esto significa una capacidad de análisis y contextualización de lo que acontece en el mundo de la ciencia.
 
La cultura científica va más allá que la “alfabetización” en ciencia. Datos, conceptos, teorías, inventos, etc. forman parte de la información mínima de un ciudadano educado. Pero el concepto de cultura científica trasciende el acopio de información que podamos adquirir, que además siempre será poco para el caudal de conocimiento científico acumulado por la humanidad tan solo en las últimas décadas. Más que el conocimiento, la comprensión de la ciencia como producción intelectual y social es fundamental para pensar en la cultura científica del ciudadano del futuro.
 
Manoel Toural Quiroga
Cultura Científica y Comunicación (ICP-CSIC)
CCC2013/005
logo de CSIC